1886: la huelga de Chicago convierte esa demanda en un reclamo universal.
1917: la Revolución Rusa establece por primera vez la jornada de 8 horas.
1919: la OIT nace y su primer convenio declara las 8 horas como un derecho humano básico.
1929: Yrigoyen sanciona la Ley 11.544, que fija la jornada máxima.
1932: se implementa la jornada de 8 horas.
1943: se crea el Ministerio de Trabajo y Previsión.
1944: se reconocen derechos laborales para trabajadores rurales.
1945: se garantiza la sindicalización y la negociación colectiva.
1946: se mejoran salarios, seguridad y salud laboral.
• jornada de 8 horas
• descanso semanal
• vacaciones pagas
• salario mínimo y justo
• protección del trabajo y la familia trabajadora
1953: nace SOECRA como sindicato de resistencia, dignidad y defensa de la vida laboral.
1994: SOECRA conquista una reducción histórica: 176 horas mensuales, cuando otros sectores siguen en 192.
2024: con la Ley de Bases, el gobierno impulsa flexibilización laboral bajo el argumento de “generar empleo”. El resultado inmediato: más despidos, menos derechos y caída del trabajo registrado.
2026: la llamada “modernización laboral” profundiza el retroceso: extiende la jornada hasta 12 horas, habilita mecanismos que bajan salarios, elimina garantías históricas y avanza sobre derechos protegidos por la Constitución y por convenios internacionales.
La jornada laboral no es un privilegio: es una conquista de más de dos siglos. Cada retroceso no es técnico ni administrativo: es político. Defender la jornada es defender la vida, la salud y el tiempo de los trabajadores.